Un dron submarino encuentra un submarino hundido perdido desde hace cien años

Después de 103 años, un dron submarino halló los restos del primer submarino australiano. Se encontró a 300 metros de profundidad usando sistemas de escaneo sonar avanzado.

El HMAS-AE1 fue un submarino de la clase E, construido en Inglaterra por Vickers Armstrong, en 1911. Sin embargo, en las primeras semanas de la Primera Gran Guerra, el navío desapareció junto con su tripulación de 35 australianos y neozelandeses, lo que ocurrió el 14 de septiembre de 1914, haciendo esta la primera tragedia de la marina australiana y el primer submarino aliado caído en la guerra.

Por años se buscó al submarino, pensando que se había hundido pero no fue hasta 1970 cuando se intentó usar una búsqueda con un magnetómetro por parte de Jacques Costeau, pero sin obtener ningún resultado.

 


Finalmente el submarino se encontró en el grupo de islas de Duke of York, en Papúa, Nueva Guinea. La última búsqueda fue patrocinada por el gobierno australiano y la Fundación Silentworld, con la ayuda del Instituto Submarino de Australia y el Museo Nacional Marítimo Australiano, así como por Fugro Survey y el Gobierno de Papúa, Nueva Guinea. Todo esto se conjuntó en un gran esfuerzo de equipo, en donde se llevó una serie de arqueólogos marinos e historiadores navales, inclusive.

Pero la clave de toda la empresa parece haber sido el robot submarino Hugin 1000, el cual se opera a control remoto o inclusive autónomamente, y es capaz de operar a una profundidad de hasta 3000 metros de profundidad sin necesidad de intervención humana hasta por 100 horas a velocidades de 7.4 km/hora.

El robot tiene un Sonar HISAS (High Resolution Interferometric Synthetic Aperture Sonar), así como un rayo múltiple para ecos EM2040, un sonar de escaneo lateral, un perfilador del subfondo, cámaras para tomar fotografías fijas, sensor de turbulencia y un ADCP, que es un perfilador acústico Doppler.

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De acuerdo con la Marina, el Hugin estaba viajando a 40 metros sobre el suelo marino en una misión pre-programada para 20 horas cuando el rayo de ecos y el escaneo lateral detectaron un “objeto de interés”, el cual -después de una inspección cuidadosa- se confirmó que se trataba del AE1. Las imágenes que se mandaron a la superficie mostraron al submarino muy dañado pero en una sola pieza y dentro de l que cabe, bien conservado.

Después de identificar al submarino y de confirmar que se trataba del que buscaban, se hizo una ceremonia conmemorativa sobre el Fugro Equator y además, se indicó que los descendientes de la tripulación serían contactados en caso de ser posible. Debido a que el AE1 es aún propiedad del gobierno australiano y se considera oficialmente una tumba de guerra, su posición exacta sigue siendo un asunto clasificado.

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