Las fotos que te provocarán ansiedad pero no podrás dejar de ver

Como una flor que poco a poco se va deshojando, nuestra vida se acerca al punto final de su existenciacon cada día que pasa. Despertamos, agradecemos la subsistencia y salimos al trabajo. Cruzando el umbral de la oficina, la realidad se convierte en una rutina asfixiante. Trabajamos para vivir hasta que vivimos para trabajar. Qué asco. Estamos aquí porque la maquinaria necesita un engrane más y seguir girando. Así es como dejamos de ser una persona para convertirnos en un objeto, el cual mantiene el orden del sistema. Es entonces cuando nos preguntamos: ¿Qué será de mí? ¿Viviré siempre sintiéndome un utensilio? ¿Cuándo realizaré mis sueños?

Es ahí cuando nos llega la angustia.

Lin Yung Cheng

¿Qué es esta sensación que irrita e incomoda? La angustia es una emoción subjetiva. Para Kierkegaard el angest se origina en la multiplicad de posibilidades que imagina la persona. Si nosotros nos asfixiamos en un cubículo es porque sabemos que podríamos estar en otro lado. Que somos capaces de dirigir una empresa y ser quien da las órdenes en vez de quien las recibe.

La ansiedad –que a su vez provoca angustia– es el tema principal de Lin Yung Cheng, fotógrafa taiwanesa que busca incomodar para aliviar. ¿Cómo? ¿La mejor medicina para los malestares es hacer más daño? Para entenderlo es necesario regresar a Kierkegaard de nueva cuenta. Él desarrolla todo una teoría del cómo salvarnos en su libro “Tratado de la desesperación” (1849).

En pocas palabras, la exasperación nos incomoda tanto, nos asfixia, cansa, molesta, irrita, que termina convirtiéndose en un aliciente para accionar en sentido opuesto al malestar. Es algo así como: estamos tan desesperados que nos desesperamos y realizamos una acción para dejar de estarlo. Es ahí cuando la obra de Lin Yung Cobra importancia.

Lin Yung Cheng

Lin Yung Cheng

Lin Yung Cheng

Sus fotografías descontextualizan al espectador presentando una composición agresiva. Está una mujer desnuda, pero existe un elemento que, en cierto modo, la lastima. La violencia brinca a nuestra mente; pensamos “qué doloroso” y pasamos a la siguiente imagen. Cuando creemos que todo va a mejorar, Lin Yung nos muestra una imagen que va un paso más allá de lo que acabamos de presenciar.

Lin Yung Cheng

Lin Yung Cheng

Lin Yung Cheng

Algunos dirán que es una fotógrafa salvaje, que no piensa en su público y sólo quiere hacernos mal, cuando en realidad es lo contrario. Nos hace un bien total porque nos sumerge en la angustia, en las ansias que carcomen nuestra felicidad hasta desfallecer. Una vez muertos, lo único que nos queda es renacer.

No hay escapatoria. Al entrar al mundo de Lin sólo hay ansiedad, una picazón que inicia en la espalda y sube hasta la mente para destruir la tranquilidad. Ésta es su magia, arrastrarnos hasta el abismos para ver de frente la oscuridad y querer correr hacia la luz.

Lin Yung Cheng

Lin Yung Cheng

Lin Yung Cheng

¿Hay más que decir?

Sólo observa las imágenes y deja fluir la ansiedad. Deja que la angustia llene tu cuerpo, el corazón y la mente. Así querrás dejar de sentirte deplorable, de llorar y sentirte mal por algo que no cometiste. Porque al igual que tú, yo sé que los errores son del diario y no es necesario reprochar más de lo que podemos controlar. Mejor dejemos que Lin Yung Cheng nos provoque con sus fotografías y busquemos el cambio –así como decía Kierkegaard–.

Lin Yung Cheng

Lin Yung Cheng

Lin Yung Cheng

Los escenarios que construye Lin Yung Cheng provocan ansiedad y angustia, pero es necesario verlos para motivarnos y abandonar todo lo que nos hace mal. Así, de tanto malestar que nos provoca, nos encaminaremos a un nuevo lugar. Aquél en donde nos sintamos realizados y felices.

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