Las vertió en gasolina, prendió fuego, y se pegó un tiro

Judith Barsi protagoniza una de las historias más trágicas de las que han sufrido estrellas infantiles.

La pequeña nació en el Valle de San Fernando en Los Ángeles, el 6 de junio de 1978, Judith Barsi era hija de József y Maria Barsi, un matrimonio de origen húngaro. Antes de conocer el mundo de la fama, Judith fue descubierta por casualidad por un cazatalentos en una pista de patinaje en 1983, cuando apenas tenía cinco años.

Era muy pequeña, sufría una enfermedad llamada déficit congénito, que especialmente afectaba a la hormona del crecimiento, misma que había retrasado su desarrollo. A los diez años se encontraba en tratamiento, pero a pesar de ellos, apenas medía 1’12 m. y todavía hacía papeles de niñas de 7 u 8 años.

Judith Eva Barsi (1978-1988)

Su primer papel en televisión fue siendo la protagonista de un anuncio de zumo de naranja, y a ese le siguieron otros muchos, de hecho, las personas que trabajaron con ella quedaban encantados ya que era una niña muy inteligente y cariñosa, con un talento innato para la actuación.

Pero no todo fue hermoso en la vida de esta pequeña, pues en lo que respecta en su vida privada, vivía un infierno con su padre, Jószef.

Jószef Barsi había huido de Hungría tras la invasión de las tropas soviéticas en 1956.  Se mudó a California, donde trabajaría como fontanero y donde conoció a Maria Virovacz, inmigrante húngara como él, que trabajaba como camarera en un restaurante en la comunidad húngara.

El padre de la pequeña no celebraba el éxito de Judith, al contrario, lo volvió más paranoico, celoso y controlador.

Los hechos

La pequeña ya era famosa, ganaba mucho dinero al año y eso era suficiente para mantener a su familia. Pero esto no le agradaba Jószef. Él se sentía minusvalorado y humillado. Y esa frustración que lo llevaba a los insultos, amenazas y golpes contra su mujer e hija. Además estaba inmerso en el alcoholismo.

Jószef  (1932-1988) y Maria Barsi (1940-1988)

En diciembre de 1986, María, su esposa, lo denunció a la policía acusándolo de haberla amenazado de muerte, golpeado e intentado estrangularla; lamentablemente no se hizo nada.

A raíz del maltrato de su padre, acabaron por afectar al comportamiento de Judith: aumentó de peso, se mordía las uñas, se arrancaba el pelo.

Finalmente, durante una audición para la película de animación, la pequeña Judith no pudo ocultar más sus síntomas de abuso físico y psicológico y se dio avisó al Servicio de Protección de Menores.

Se abrió una investigación, y su madre se comprometió a iniciar los trámites de divorcio y a mudarse con Judith a otro apartamento, pero por temor a represalias, no se atrevió a dar el paso definitivo.

El 25 de julio de 1988 sus vecinos vieron a Judith en su bicicleta paseando por la calle. Dos días después, su vecina de al lado, Eunice Daly, escuchó un fuerte estampido que venía de la casa de los Barsi y vio salir humo. De inmediato avisó a los servicios de emergencias, quienes al llegar a la casa hallaron los cuerpos de los tres miembros de la familia.

 

Jószef Barsi había asesinado a su mujer e hija la noche del día 25, disparando primero a Judith mientras dormía, y luego a María.

 

Las investigaciones revelaron que el hombre convivió dos días con los cadáveres para después rociar con gasolina sus cuerpos y prenderles fuego. Al terminar con la atrocidad, se dirigió al garaje, donde se suicidó de un disparo.

La trágica muerte de Judith Barsi provocó una honda de conmoción en el mundo del cine en Los Ángeles y ahora su trágica muerte se encuentra entre una de los asesinatos infantiles más crueles de la historia.

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